lunes, 30 de marzo de 2015

Monterrey, entre el amor y la pena


    A mí lo regio me viene por línea paterna. Mi Abuela vivió en la calle de Mina, en pleno centro de Monterrey y se apellidaba Garza Covarrubias (María del Socorro, por si preguntan), aunque el apellido Garza se acabó en mi padre.

    Llevo años observando de lejos a esa metrópoli, en parte por mi trabajo en dos empresas con raíces en Monterrey (...Reforma y Milenio), pero más por haber ido conociendo y admirando a regios que valen la pena.

    Sin embargo, nunca antes había pensado tanto en esa ciudad como ahora que se encuentra cercada por la violencia.

    Monterrey es magnífica a primera vista. Con una historia maravillosa centrada en su pujante industria. La cerveza como origen de un emporio de hierro, vidrio, cartón y acero que, con los años, se convirtió en el eje del capitalismo regio.

    Muchos regios suelen quejarse de su aridez cultural, pero desde fuera no parece tan así. Más allá de ser la tierra de la carne asada, donde según Alfonso Reyes termina la civilización y empieza la barbarie, esa ciudad tiene joyas como el Maco (Museo de Arte Contemporáneo) y el Museo del Vidrio. Sus universidades tienen un excelente nivel, sus museos históricos son bastante dignos y su música tiene como embajadores a Celso Piña y al Gran Silencio. Escritores y artistas como Daniel Sada, Gabriel Zaid, Julio Galán y Federico Cantú hablan por sí mismos.

    La intervención urbana que dio origen al Paseo Santa Lucía, con ese canal de 5 km que parte de la Macroplaza rumbo a Fundidora y ese parque lineal en sí mismo, con sus zonas para caminar con un excelente mobiliario urbano, son joyas de las que pocas ciudades gozan en México y, sobre todo, constituyen espacios públicos que democratizan, que permiten el encuentro entre clases.

    Los alrededores de Monterrey son más que atractivos, desde su emblemático cerro de la Silla hasta el parque de Chipinque, desde la zona de la Huasteca –a donde algún día iré a practicar deportes extremos, un poco de rappel o de bici, quizá-- hasta la cascada de Cola de Caballo, así como sus pueblos mágicos: Santiago, Mina, Lampazos, Montemorelos.

    Monterrey, por supuesto, también tiene sus eclipses y su lado oscuro. Es una ciudad excluyente donde se encuentran --como en ninguna otra parte en México-- las mansiones de San Pedro Garza García y el Club de golf Campestre por un lado, y por otro lado esas viviendas que concentran a miles de pobres y excluidos como en la brava colonia Independencia.

    Hace un año todo México se sorprendió del surgimiento de “Los Tapados”, miles de jóvenes que con sus familias salieron a reclamar la salida del ejército de las calles, pagados por los cárteles de la droga que ahora compran apoyo social. Sólo que atrás de esos “Tapados” no sólo está el dinero del narco, también se asoma una sociedad desigual, sin trabajo digno para sus jóvenes.

    Quizá sea sólo un prejuicio, pero sospecho que la violencia de los “Tapados” primero y ahora de los narcobloqueos --junto a los tiroteos por controlar la venta de drogas en la ciudad--, tienen mucho que ver con esa desigualdad que campea en la urbe.

    Décadas de pujanza económica que fueron aparejadas de una explotación laboral vienen a estallar en estos inicios de la década, como antes lo hicieron en los años setenta de la guerrilla, de esos años tristes del Monterrey que vio al mismo tiempo el surgimiento de la Liga Comunista 23 de septiembre y el asesinato de Eugenio Garza Sada.

    De esos años de lucha social que dieron origen al Frente Popular Tierra y Libertad en las faldas del cerro Topo Chico, en esas tierras polvorientas de precaristas e invasores de tierras.

    Monterrey es entonces orgullo y tristeza a la vez. De una ética laboral envidiable, casi como aquella que con el protestantismo impulsó el desarrollo en Estados Unidos, pero aunada a una explotación y a un abandono urbano que hoy aparecen para cobrar cuentas. Es también una ciudad llena de misterios y sorpresas para quienes como yo, la desconocemos tanto que somos capaces de hilar lugares comunes con impresiones superficiales para construir una imagen de ciudad, que quizá no tenga que ver con la realidad pero que nos hace sentir un gran cariño por esa urbe que nació al pie del cerro de la silla y a la que en estas vacaciones llevaré a mis hijos y a mi mujer... se aceptan recomendaciones.

    (Un texto original de 2010. Hoy afortunadamente, la violencia le dio una tregua a la ciudad)



lunes, 31 de enero de 2011

Jack Dorsey y la revolución de Twitter



Dos revoluciones asombran al mundo en estos días. La que llevó a la caída del presidente Ben Alí en Túnez, tras 24 años en el poder y la que tambalea a Hosni Mubarak en Egipto, luego de 30 años como dirigente político. 

En los dos casos el denominador común, aparte de las dictaduras políticas, es la presencia de las redes sociales, de Twitter especialmente, como lo fue antes en Irán y en Moldavia, la revolución de Twitter.
Anoche, en las elecciones de Guerrero, Twitter sirvió también para adelantar las encuestas de salida que, por ley, ningún otro medio podía difundir.
¿Quién creó esa poderosa red, quién la imaginó? ¿Acaso concibió hasta dónde podían llegar sus alcances? Su autor, Jack Dorsey (@Jack), es un joven programador de 34 años de edad, interesado en la ingeniería del transporte, que recién se dio cuenta que Twitter se convirtió en una red de información más que en una red social.
Un joven que solía usar un piercing en la nariz que removió cuando el destino lo puso al frente de una compañía millonaria, de un crecimiento espectacular desde su fundación en marzo de 2006.
Nacido en noviembre de 1976, en San Luis, Missouri, Dorsey creció en esa ciudad hasta que se mudó a Nueva York para trabajar como empleado de correos y en una compañía de taxis y entregas donde creó un software especial para rastrear la ubicación de los mensajeros y aprovechar mejor los tiempos.
Después de ingresar a la Universidad de Nueva York, Dorsey siguió el camino de otros genios de la tecnología y al igual que Bill Gates, Steve Jobs y Mark Zuckerberg y abandonó la escuela para fundar una empresa en Oakland, California.
Ahí, inmerso en el crecimiento de las primeras redes sociales, Dorsey y su equipo buscaron cómo diseñar una red que permitiera compartir el status personal con una amplia red de amigos, sin imaginar hasta dónde llegaría la creación de Twitter.
De paso por México, donde estuvo hace unos meses como invitado por el Departamento de Estado en una gira que organizó Hillary Clinton, Dorsey insistió en que Twitter es más una red de información que una red social.
En una entrevista que le hice en octubre, 09
Ahora que se habla de la revolución de Twitter en el mundo, Jack Dorsey se ocupa de buscar otras empresas que desarrollar. 
Desde hace un año, cedió la dirección de Twitter a Evans Williams (@Ev), su confundador, para enfocarse en otra red social, la de Square, un método de pago mediante celulares, que quizá revolucione algún día el uso del dinero en efectivo en el mundo.
Mientras tanto, con sus 34 años a cuestas, Dorsey conserva su tatuaje en un antebrazo, su peinado desenfadado y, sobre todo su convicción de que lo mejor de Twitter es esa sensación de inmediatez que te da el pertenecer a una red, el sentir que traes al mundo en tu bolsillo, así como la transparencia que brinda a las personas y a las organizaciones sobre lo que está pasando en el mundo.

Por Héctor Zamarrón
Radiografía para el lunes 31 de enero


Entrevista con Dorsey, Milenio, 17, 09, 2009
Usuarios de Twitter crearon una red inimaginable para nosotros: Dorsey 



lunes, 24 de enero de 2011

Bono, la potente voz de un activista político

Hay voces que suenan fuerte, cuyos ecos llegan a todo el mundo, pero son escasas y suelen presentarse rara vez.

Cuando esas voces, además, adoptan una causa, su efecto es impresionante, inconmensurable. Así pasa con la voz de Bono, el vocalista del grupo irlandés U2, Paul David Hewson, quien desde hace más de una década sumó su voz a los desprotegidos de la tierra, a los que nada tienen, y comparte su tiempo creativo en escribir para su banda y en el activismo político que lo distingue.

Esta semana, Bono, ese famoso dublinés, participará en el Foro de Davos, desde donde ha lidiado varias batallas que hoy en día han dado frutos. Lo mismo en sus campañas contra la extrema pobreza y enfermedades como el sida en África, de ayuda a los niños víctimas del derrame nuclear de Chernobyl, que apoyando a Amnistía Internacional, Greenpeace o exigiendo un cambio político en Birmania y la liberación de la premio Nobel Aung Suu Kii.

El miércoles que se inaugure el Foro Económico Mundial será otra oportunidad para Bono, con sus 50 años cumplidos, de avanzar esas causas y buscar el respaldo entre los líderes del mundo a esos proyectos.

Bono es inseparable de sus lentes oscuros, sean amarillos o negros, es candidato a premio Nobel de la Paz y, sobre todo, es una presencia constante en la filantropía en el mundo.

¿Cómo surgió ese espíritu en este irlandés que, incluso, fue nombrado caballero por la reina Isabel?

Bono nació en Dublín, Irlanda, en 1960 y creció en un barrio de clase media, media baja, en donde estudió y conoció a los demás integrantes de U2. Cuentan que a los 16 años de edad Bono, en 1975, junto con The Edge, David Evans, lo mismo que Adam Clayton y Larry Mullen respondieron a una convocatoria escolar y fundaron una banda que fue el germen de lo que hoy es U2, aunque por aquella época sólo querían divertirse y tocar algo de música.

Más de 30 años lleva Bono tocando con su banda, desde sus tiempos en la preparatoria hasta ahora que U2 vendrá de nuevo a México en unos meses.

Esa permanencia en la música y en el activismo muestran una vida de estabilidad, aunque él se empeñe en decir lo contrario y en citar que para ser un rockstar tienes que tener una gran carencia, sólo así se explica que en lugar de estar en tu casa te la pases escuchando a 70 mil personas decir que te aman.

Quien sí lo ama es su esposa Alison, con ella se casó en 1982, después de seis años de relación y con ella tiene cuatro hijos.

En la última década, Bono se convirtió en un activista político destacado, lo mismo se reunió con los presidentes de Estados Unidos George Bush y Bill Clinton que con el presidente de Rusia, con Lula da Silva en Brasil, o con el mismo Papa, junto a quien se le vio en una famosa imagen de Juan Pablo II con los lentes de mosca del cantante.




En esas reuniones, como a la que irá esta semana en Davos, siempre su objetivo ha sido mover conciencias, sensibilizar, cambiar las prioridades de las políticas públicas en favor de quienes sufren hambre, padecen sida o cuyos derechos humanos han sido violados.

Por eso, Bono siempre dice que nuestra época será recordada por tres cosas: por ser la de la guerra del terror, por la revolución digital y por lo que hagamos o dejemos de hacer por África.

De mi parte, agregaría que también será recordada por Bono, sin duda.

Hasta la próxima.



Bono y sus discursos

Harvard University Commencement Speech
http://isocracytx.net/hp-org/bonospeech.html


At the National Prayer Breakfast
http://forums.macrumors.com/archive/index.php/t-178388.html


Su página: www.u2,com
y una de sus fundaciones: 
http://www.one.org/c/international/about/944/



http://www.u2.com/heartsandminds/

domingo, 23 de enero de 2011

¿Propuestas?

Cada domingo busco personajes y siempre batallo para encontrar el que mejor represente la semana. De quién hablar siempre hay, encontrar el momento ideal para ello es lo complicado, porque los personajes que pueblan este blog siempre vienen a cuento con lo que ocurre en la actualidad.

A veces procuro escribir sólo de personajes menores de 30 años, o menores a mí, pero no siempre es fácil.

Hoy me pasa eso, mientras pajareo en busca de temas, le doy una vuelta al blog y lo noto bastante impersonal. Quizá por eso quien por aquí se asoma no se anima a comentar, como sí lo hacen en elmanubrio.

En fin, sólo era un desahogo en lo que hallo mi personaje de esta semana.

lunes, 17 de enero de 2011

David Fincher

Hoy el personaje es un director de cine estaodunidense que, a punto de cumplir cincuenta años, ganó anoche el Globo de oro, otorgado por la prensa extranjera en Hollywood, al mejor director y también el de mejor película. Se trata de David Andrew Leo Fincher.

Nacido en Colorado en 1962, Fincher estudió en sólo hasta preparatoria en Oregon pero se instaló más tarde en California, como director de videoclips y anuncios para distintas marcas, al estilo de Alejandro González Iñárritu y al igual que el Negro Iñárritu, ha hecho de su filmografía un cine de culto.

Con un gusto temprano por el cine, Fincher, hijo de un oficinista y colaborador de la revista Life, comenzó a trabajar a los 18 años en una casa productora como asistente encargado de cargar cámaras, luces, etcétera, camino que eligió para acercarse a la industria del cine, en vez de ingresar a alguna academia. En esa primera empresa, Industrial Light and Music, colaboró con George Lucas en la producción de efectors especiales para El retorno del Jedi e Indiana Jones y el templo de la perdición.

Gracias a la oportunidad que tuvo de debutar como productor de videclips durante la década de los ochenta y los primeros años noventa, formó parte de la generación que dio vida a MTV, ese espacio que convirtió al video en pieza central de la industria de la televisión y Fincher se dedicó a trabajar para personajes como Madonna, Ray Cooder, Sting, George Michael y los Rollings Stone en la producción de videoclips de altos presupuestos y elaboradas pretenciones artísticas.

Ese trabajo le valió para que en 1992 lograra debutar en el cine de Hollywood con la tercera parte de Alien, con Sygorune Weaver, donde asomaron algunos de los rasgos de su cine que alcanzarían su desarrollo en Seven, una oscura cinta sobre un asesino serial que imita los pecados capitales, en lo que fue su primera colaboración con Brad Pitt y Morgan Freeman.

Sin embargo, fue en El club de la pelea, una historia de escritor de culto Chuck Palakniuk en donde la mancuerna formada por Brad Pitt y Edward Norton trabajron a fondo para crear un clásico memorable, bajo la dirección de Fincher, cuando se convierte en un director aclamado.

Con Brad Pitt, a quien lo une una fuerte amistad, Fincher volvió a trabajar en 2008 en El curioso caso de Benjamin Button, que le valió una nominación al Oscar. Otras de sus cintas, La habitación del pánico, Zodiaco y El juego muestran su gusto por el suspenso y las tramas oscuras que Fincher desarrolló desde niño, cuando jugaba a ser director grabando escenas con una cámara súper ocho..

Si lo anterior sobre Fincher no fuera motivo suficiente para acercarse a sus películas, sin duda lo será su próximo trabajo: la versión estadounidense de Millenium, la exitosa serie del autor sueco Stieg Larsson en donde se retrata la violencia hacia las mujeres en un país del primer mundo, y cuyo personaje, Lizbet Salander, una joven hacker andrógina, es realmente atractivo..

El estreno de la primera película de la saga, La chica del tatuaje del dragón -como nombraron en la traducción estadounidense a Los hombres que no amaban a las mujeres, su título original- está previsto para noviembre de este 2011 y está en pleno rodaje en los escenarios naturales de Suecia, pintados por Larsson con maestría.

Así que tendremos todo el año para esperarla, con una pausa en un mes, cuando en la ceremonia de los Oscar, vuelva la atención a centrarse en este director porque seguramnte La red social será candidata a la estatuilla, y esperemos que esta vez no le ocurra como en 2008 cuando recibió varias nominaciones y se quedó en el camino.

Ya veremos entonces, hasta la próxima.

lunes, 10 de enero de 2011

Un guerrero de Cristo: Alejandro Solalinde

“Tuve hambre y me dieron de comer,
tuve sed y me dieron de beber,
fui migrante y me hospedaron”.
Mateo 25:35
Tiene un apellido singular que desde diciembre no ha parado de sonar en los noticiarios de radio y televisión al mismo tiempo que aparece en todos los diarios, tanto de México como en los despachos de las agencias de noticias.

Es José Alejandro Solalinde Guerra, un sacerdote diocesano que desde hace un lustro defiende, orienta, socorre y alimenta a miles de centroamericanos que pasan por Oaxaca, en su camnio rumbo a Estados Unidos.

Su notoriedad reciente nació de la denuncia del secuestro de 50 migrantes en diciembre en la comunidad de Chahuites, un secuestro negado por las autoridades locales pero que desató una crisis diplomática con los países centroamericanos, sobre todo después del horror que fue la matanza de San Fernando, Tamaulipas.

Hiram Moreno / La Jornada
Sin embargo, sus denuncias no son nuevas, lleva años haciéndolas. Sólo que esta vez tuvieron más eco, mejor fortuna, mayor visibilidad.

Desde 2006 como coordinador del Comité de Movilidad Humana del Istmo, Solalinde y su pequeño equipo de colaboradores (Arelí Palomo, una joven voluntaria y David Alvarez, el coordinadordel albergue), se la pasan recogiendo donativos para medio alimentar a los cientos de migrantes que cada semana pasan por Chahuites.

Ahí, bajo el intenso sol del istmo, Alejandro Solalinde ha soportado el acoso de autoridades municipales hostiles, de vecinos que no quieren a los migrantes y, lo más grave, de los políticos corruptos y la delincuencia organizada que comercia con los migrantes.

Ellos no son una mercancía, son personas, reclama el padre, de tez blanca, frente amplia y unos ojos amables detrás de las gafas inseparables.

Solalinde incluso fue detendio y golpeado, ha sido acosado por el Instituto Nacional de Migración y las autoridades del municipio de Ixtepec por su trabajo.

Integrante de la diócesis de Tehuantepec, Alejandro Solalinde fundó el 26 de febrero de 2007 el albergue Hermanos en el Camino y ahí se atrinchera en su fe, en su cristinianismo, para emular la historia de Jesuscristo y defender a los centroamericanos que paran en Ixtepec, en el camino del tren rumbo a Veracruz y México.

Solainde afirma que la migración tiene sus propias leyes, que ni los muros, ni la violencia, ni la extorsión, ni los Zetas, la van a frenar, pero también ve a los migrantes como un nuevo tipo de héroes que están escribiendo historia y que quizá, como él sueña, algún día en Estados Unidos y en México se les erija un monumento en su memoria.

Hoy hay 20 mil secuestros al año, tan sólo pronunciarlo parece mentira, 20 mil secuestros al año, que le dejan a policías judiciales y municipales corruptos, a zetas, maras y demás plagas decenas de millones de pesos producto de la extorsión, el robo, el secuestro, la violación.

En medio de esa penumbra, el trabajo de Alejandro Solalinde Guerra es una esperanza, es un testimonio de fe en la vida, en el ser humano, en que podemos ser mejores si lo cuidamos y cuidamos a quienes como él trabajan así por la vida.

En honor de Solalinde. Va por él.

RADIOGRAFÍA para el lunes 10 de enero
por Héctor Zamarrón



http://cronicasperiodisticas.wordpress.com/2010/01/31/el-tren-del-infierno/


lunes, 3 de enero de 2011

Javier Hernandez, un "Chicharito" bien guisado

Foto: la Afición

Es el veinteañero más conocido en México y quizá el mexicano contemporáneo más popular en el mundo, además de ser el protagonista de la primera buena noticia de este 2011, se trata de Javier Hernández Balcázar, “El Chicharito”.

Nació en 1988 en Guadalajara, Jalisco, donde transcurrió toda su carrera futbolística hasta julio pasado, cuando se trasladó a Inglaterra a ser el relevista estrella del Manchester United.

Hijo de un futbolista profesional y nieto de otro, Javier Hernández porta en su playera el número 14 desde que jugaba en las Chivas, con ese número participó en la Selección nacional Sudáfrica y con el mismo lo recibió el equipo inglés.

“El Chicharito”, con su pelo corto, su anillo negro en el índice derecho, su nariz recta, su 1.74 metros de estatura, su inglés solvente, fue la revelación del 2010.

Los aficionados al futbol lo conocían mejor desde que formó parte de la selección Sub 20 en 2009, y también los seguidores de Chivas, equipo con el que debutó en 2006 en primera división.

El futbol, sin embargo, lo trae en las venas.

Nieto de Tomás Balcázar, “#E Chicharito” repitió la hazaña de su abuelo, cuando en 1954, en el Mundial de Suiza, les anotó un gol a los franceses, tal y como su nieto vendría a repetir este 2010, en Sudáfrica, para disfrute de millones de mexicanos frente a la selección de Domenech.

Su padre, el dueño del apodo original por sus ojos verdes, “El Chícharo Hernández”, también jugó futbol profesional y con tan buen desempeño que entró en la Selección Nacional en 1986, la última disputada en nuestro país, y para su desgracia, el escándalo desatado por el  caso de los cachirules le impidió a él y a toda su generación disputar el Mundial de 1990 en Italia.

Sin embargo, sí hizo todo porque su hijo jugara profesionalmente, desde que lo llevó a los nueve años a jugar a las Chivas, hasta que a los 16 años lo probó en un equipo de Nayarit y durante los difíciles dos primeros años que jugó en Las Chivas.

Su desempeño, lo convirtió no sólo en una figura en el futbol mexicano, sino incluso en la sociedad.

Escuchar los acordes electrónicos de “Sister Twisted” de Kinky y asociarlos con “El Chicharito” y el comercial de la empresa Bimbo se volvió común en 2010. Hacer sándwich fue ver a Javier Hernández riéndose de su apodo con una vaina de chícharo en la mano.

Si 2010 fue un año lleno de triunfos para el Chícharo, este 2011 abre de manera inmejorable, con el gol que anotó este jugador que porta la camiseta rojo de los Red Devils, el Manchester United  por el que pagaron 9 millones de dólares y que por el que seguirá jugando los próximos cinco años.

Ejemplo de triunfo, de constancia, en realidad lo de menos con Javier Hernández Balcázar el Chicharito, son sus gustos musicales, sus amoríos, sino la muestra de cómo una cultura deportiva puede ser transmitida por la familia de generación en generación y como ese esfuerzo se convierte en una historia inspiradora y que aún está por escribir quizá, sus mejores páginas.
Hasta la próxima.


Radiografías para el lunes 3 de enero de 2011
por Héctor Zamarrón


FUENTES

domingo, 12 de diciembre de 2010

Un amor por las aves: El nido de Jesús Estudillo López

Imagen publicada por Pro Natura
Enclavado en el corazón de Ixtapaluca, entre lo que hace poco aún eran tierras de cultivo y ahora son desarrollos habitacionales interminables, existe un santuario animal, conocido como El Nido.

     Se trata de la obra de una vida, del trabajo del doctor Jesús Estudillo López, el biólogo que consiguió reproducir y mantener en cautiverio al quetzal, un ave de belleza impresionante y que se encuentra en peligro de extinción.

     A lo largo de siete hectáreas, quien visite este aviario, el más grande en América Latina y el tercero en el mundo pero único en especies como el quetzal, el águila real y el pavón, puede apreciar los frutos de una labor que a lo largo de medio siglo desarrolló el doctor José Luis Estudillo.

     El Nido, lo que durante más de treinta años fue sólo una unidad de investigación denominada Vida Silvestre, alberga a más de 300 especies de aves, la mayoría de ellas en peligro de extinción, y que permite una cercanía extraordinaria con las aves, incluso entrar a sus jaulas.

     Nacido en México en 1933, el doctor Jesús Estudillo estudió para médico veterinario en la UNAM, y una maestría en patología aviar en la Universidad de Ohio, gracias a una beca de la Fundación Rockefeller.

     Desde niño se apasionó por las aves en los viajes con su padre a la región de Los Chimalapas, entre Chiapas y Veracruz y en cuanto regresó de Ohio fundó su santuario de aves, llamado primero Siberia, por la lejanía -se encuentra a 30 km del DF- y ahora se llama el nido y es una verdadera Arca de Noé de las aves.

    En los sesenta el doctor Estudillo buscó y eligió el terreno idóneo para sus proyectos de investigación y reproducción de aves.

     La mitad de su vida la pasó en selvas tropicales, observando aves, en bosques, en busca de especies desconocidas y la vida lo premió en un viaje a Bolivia, en 1975, cuando descubrió en una serranía cercana al río Ixiama, una rara especie de Crácidos, o pavas, que lleva su nombre: el Crax estudilloi.

     En las selvas de Guatemala, en la antigua zona maya, Estudillo observó a los quetzales, los pocos que aún quedan en libertad, y analizó cuidadadosamente su ecosistema. Lo obsesionaba encontrar la razón de una vieja leyenda que atribuía a esa ave, de cuyas plumas está armado el penacho de Moctezuma, una tristeza incompresible por el cautiverio, tanto, que lo lleva a morir.

     En realidad, el doctor Estudillo descubrió que se trataba de un envenamiento por exceso de hierro en el cuerpo. Incapaz de procesarlo en cautiverio, para esa ave su ecosistema lo es todo. Bebe agua de las bromelias y los helechos de la selva que le ayudan a eliminar ese veneno de su cuerpo.

     En su santuario de Ixtapaluca, Estudillo logró reproducir el hábitat del quetzal y, para asombro del mundo, que esta ave viviera y se reprodujera.

     Ese triunfo, además de la reproducción en cautiverio de numerosas especies en extinción, así como el desarrollo de vacunas contra las principales enfermedades infecciosas de las aves, le ganaron a Estudillo un reconocimiento internacional.

    Fundador de instituciones clave para la protección del medio ambiente en México como Pronatura y Naturalia, Estudillo comenzó a recibir premios por su labor. El Fondo Mundial para la Vida Silvestre le otorgó un reconocimiento y las Naciones Unidas lo distinguieron con
el premio Global 500, otorgado en 1993 en Beijing, China.

    Convencido de la necesidad de trascender su labor, desde sus oficinas-estudio en medio del hábitat artificial del quetzal que construyó en Ixtapaluca, Estudillo decidió abrir su obra para generar conciencia en las nuevas generaciones.

    Dividida en cuatro microecosistemas: selva, bosque, desierto y pastizal además de una infraestructura y albergues donde interactúan más de 350 especies de aves silvestre, ese santuario está abierto al público desde principios de esta década.
     Al doctor Estudillo ya no es posible saludarlo, pues este año falleció, pero en su memoria, bien vale darse el premio, porque eso es, de conocer este santuario de aves. Se los recomiendo. Vaya en su memoria. 




Aquí, una buena descripción de El Nido: Aviario sui generis.
Y aquí una colección de fotos: http://bit.ly/fiMEGs

Radiografías para el lunes 13 de diciembrepor Héctor Zamarrón

lunes, 6 de diciembre de 2010

La señora Wallace, ejemplo de coraje y amor


Isabel Miranda Torres, o la señora Wallace, como es más conocida, es hoy en día una figura ejemplar, un símbolo de perseverancia y tenacidad por su dramática lucha en pos de justicia, que la hizo ganar en noviembre el Premio Nacional de Derechos Humanos 2010 por su trabajo en favor de las víctimas del secuestro.

Sin embargo, hace cinco años era una madre aterrada, llena de angustia por la desaparición de su hijo mayor, y con una vida marcada por la zozobra, la desesperanza y la injusticia.

La mañana del 12 de julio de 2005 había intentado comunicarse con su hijo Hugo Alberto sin obtener respuesta, ni en el celular ni en su radiolocalizador, algo insólito para quien como ella, hablaba con frecuencia con él. Era sólo el inicio de una larga investigación.

Antes de esa tragedia, era una mujer bastante convencional. Maestra, directora de una escuela, disfrutaba de leer, cocinar y jugar con sus nietos. Además, ayudaba con el negocio familiar de publicidad, en el que su hijo llevaba las riendas y que incluía la venta de espacios en anuncios espectaculares.

Por eso fue que tras el secuestro y a varios meses de enfrentarse a la negligencia oficial, la inacción de la policía, la corrupción y la negación de justicia, esta señora de baja estatura, de cabello castaño, de voz firme, decidió utilizar un anuncio espectacular para ofrecer una recompensa por los secuestradores de su hijo.

Los medios voltearon a verla. Era inusual que una ciudadana tomara la justicia en sus manos de esa forma. En su caso, era una mezcla de rabia e impotencia frente a la ineptitud de la policía, mezcladas con el amor y el deseo de encontrar a su hijo, vivo o muerto.



Para entonces, Isabel Miranda se había distanciado ya de su marido y a su otra hija le había pedido salir del país para evitar que una represalia de la banda que enfrentaba atacara a su familia.

Acompañada sólo de su hermano, se había enfrentado al ex policía ministerial César Freyre quien, pistola en mano, la encañonó y sólo un milagro la salvó de morir.

Este lustro de lucha la hizo conocer a otras víctimas, lo mismo Nelson Vargas que Alejandro Martí o Eduardo Gallo quien, como ella, también tomó la investigación del secuestro y asesinato de su hija Paola. La señora Wallace también conoció procuradores, jefes de policía, defensores de derechos humanos, secretarios de Gobernación.

En el camino pasó de la sola búsqueda de justicia a representar a otros familiares de secuestrados. Aprendió de derechos humanos, habló con víctimas, revisó iniciativas de ley, discutió con legisladores y en octubre de 2010 se aprobó la ley para prevenir y sancionar el secuestro, en cuya redacción participó directamente, ya como presidenta de la asociación Alto al Secuestro.

Han sido años de aprender, de luchar y de cultivar esperanza porque en ningún momento la señora Wallace dejó de buscar el paradero de los restos de su hijo. Aun ahora, tras la captura del último miembro de la banda libre, Jacobo Tagle Dobín el viernes pasado, estuvo al aldo de los policías que realizaron nuevas búsquedas en el lugar en que abandonaron el cuerpo de su hijo.

No lo encontraron, pero estoy seguro que la fortaleza que ha mostrado en estos años no la abandonará y seguirá siendo un ejemplo para los mexicanos que, como ella, buscan justicia y por eso, me despido con las palabras de la propia Isabel Miranda: “La solución está en todos, pero principalmente en cada uno de nosotros, no podemos delegar nuestra responsabilidad, debemos involucrarnos, protestar, denunciar. Que nos roben la capacidad de indignación, de asombro, de compasión”.

Hasta la próxima.
Lunes 6 de diciembre de 2010


lunes, 29 de noviembre de 2010

Jose Álvarez Icaza Manero, o del catolicismo radical

Hace medio siglo fue el pionero en la promoción de los derechos humanos en México, cuando aún no se les conocía de esa manera, con una labor sólida, constante, producto de sus convicciones y que lo llevaron a cruzar el siglo sin dejar de creer en las personas y en la necesidad de apoyarlas.

Se trata de Jose Álvarez Icaza Manero un católico nacido en 1919, que logró combinar su militancia en la izquierda y sus creencias religiosas sin mella para ninguna de las dos.

Padre de 14 hijos, a mediados de los años sesenta fundó el Centro Nacional de Comunicación Social, una organización que inicialmente funcionaba como órgano de comunicación del Episcopado mexicano, pero que a partir del 68 tomó un rumbo de ruptura con el poder y de una práctica cristiana de solidaridad sin concesiones.

Don José Álvarez Icaza estudió ingeniería en la Universidad Nacional y fundó una familia numerosa entre cuyos hijos se cuenta Emilio Alvarez Icaza, el ex ombudsman capitalino quien solía decir que él y Pepe, como le decía a su padre, eran parientes lejanos... sí, parientes lejanos, porque fue el doceavo de los hijos.

Y sin embargo, Emilio acabó trabajado en la misma senda que su padre.

En junio de 1964, don José y su esposa, Luz Longoria y Gama, utilizaron la casa que recibieron en herencia de la calle de Medellín, en la colonia Roma, para fundar el Centro Nacional de Comunicación Social, que vendría a ser tan importante como sus hijos.

En aquellos años, don José Álvarez Icaza y Manero era tan católico que fundó el
Movimiento Familiar Cristiano y fue representante laico en el Concilio Vaticano II, donde convivió con el obispo de Cracovia, Karol Wojtila antes de que se convirtiera en Papa.

Ya tenía, sin embargo, la semilla de la rebelión ante la injusticia sembrada, y por eso fue que sus buenas relaciones con el Episcopado y con otros grupos sociales se rompieron tras e¿la represión de 1968 y la pasividad de la mayor parte de la Iglesia católica.

Él y su esposa dejaron el movimiento cristiano y enfilaron Cencos hacia lo que es hoy, un organismo defensor de los derechos de los oprimidos sin importar su procedencia social. Eso los llevo incluso a defender a quienes eligieron la vía de las armas para rebelarse contra el Estado en los años setenta.

A eso le siguió la militancia en la izquierda, primero como amigo y colaborador de otro ingeniero, Heberto Castillo, que lo impulsó a convertirse en secretario de organización del Partido Mexicano de los Trabajadores. Después vinieron otros movimientos, incluido el que gestó al PRD, mientras continuaba con su labor en Cencos.

Ante las discusiones de asamblea propias de la izquierda, Don Pepe aseguraba tener un don divino: “en cuanto empiezo a oír pendejadas, me da un sueño terrible”.

José, o Pepé, para los cercanos, predicaba el sermón de Jesús en la Montaña para justificar su trabajo en apoyo de miles de causas nobles y su búsqueda de eco en el extranjero.

Su fin era utilizar la comunicación para hacer visibles las iniciativas ciudadanas, su práctica era defender la libertad de expresión cuando esta era perseguida, su lucha por el acceso a la información, pionera en muchos sentidos, y por conseguir ofrecer a quienes les hiciera falta una estrategia de comunicación desde lo social.

Don Pepe murió el viernes pasado, en calma, después de vivir un periodo de deterioro físico pero inquebrantable por dentro. Se fue sin pendientes, sin odios,

Descanse en paz y ojalá que abunden pronto los Josés, los Cencos y, sobre todo, aquellos capaces de seguir sus principios con la fortaleza con que lo vimos ejercerla.

Hasta la próxima

Radiografías para el lunes 29 de noviembre
por Héctor Zamarrón

lunes, 22 de noviembre de 2010

Paco Ignacio Taibo II, un radical de la novela

Es un hombre bonachón, militante político, periodista y escritor con 51 libros publicados y mucho, mucho buen humor.

Nacido en 1949 de un periodista que le heredó el oficio y la política, Paco Ignacio Taibo II es originario de Gijón, en el norte de España, y vino a México con sus padres refugiados del franquismo, en 1958.

Diez años más tarde, el movimiento estudiantil de 1968 lo convirtió en el sindicalista que en los años setenta visitaba por las noches las huelgas de los obreros de la embotelladora Pascual o de la Spider, en el norte de la ciudad de México.

A esos piquetes de huelga lo acompañaban los personajes más disímiles, lo mismo un también joven intelectual que calzaba suecos de madera y una sombrilla para cubrirse del sol (Jorge Castañeda), que convencidos adolescentes en la necesidad de cambiar el mundo.

Como periodista fue integrante de Información obrera, un periódico ocasional cuyo nombre lo dice todo, lo mismo que de La cultura en México, sin dejar sus convicciones de lado, sino empleándolas para narrar su propia historia entreverada con la de sus personajes.

Así lo hizo primero en Héroes convocados y después en la exitosa saga de Héctor Belascorán Shayne, el detective privado que dio origen en México al género neopoliciaco y que lo llevó a crear años después, a fines de los ochenta, el festival de literatura negra más famoso del mundo: La semana negra de Gijón.

Historiador interrumpido, un día botó la Escuela Nacional de Antropología e Historia y durante años demostró que el título que podía obtener a cambio de someterse a los procedimientos y cánones que le sacaban salpullido, no valía más que sus espléndidas biografías de El Che y de Villa o su historia del comunismo en México.

Asturiano de origen, es condesólogo de ocasión y sus premios son innumerables, van desde los reconocimientos a la literatura policiaca y de ficción, hasta el cotizado Planeta- Joaquín Mortiz, el Internacional de novela, el Grijalbo y el Dashiell Hammet.

Consumidor de coca cola con limón y cigarrillos, su mayor vicio es su convicción en que el periodismo sirve para conseguir un mundo mejor y en que las causas justas un día triunfarán.

Fue funcionario cultural en el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, lo que cuadra muy bien con su participación en la brigada cultural Para leer en libertad que junto con su mujer, Paloma, impulsan como asociación civil y que cada año se encarga de recoger y distribuir miles de libros gratuitamente, además de publicar obras para obsequiar.

Izquierdista convencido en política, Taibo II acompaña a Andrés Manuel López Obrador desde hace años. Milita en el PRD, se la pasa en mítines y con su pelo al viento, sus lentes cuadrados y un bigote de morsa coloreado por la nicotina, se le puede distinguir desde lejos por los cachetes, la tez blanca de un rojo camarón, la playera que apenas le cubre la panza y porque suelta un “¡chingada madre!” cada veinte palabras.

Apasionado, conoce la historia de las luchas sociales tan bien como conoce la novela policiaca y este 2010 difundió su monumental biografía de Pancho Villa, regaló los 5 mil libros de la biblioteca de su padre, fallecido en noviembre del año antepasado, en la glorieta del metro Insurgentes.

Si se lo topan en el camino, acompáñenlo que, como Monsiváis, seguro va rumbo a un mitin o en pos de una asamblea, disfrútenlo que es inigualable. También, si se encuentran con alguno de sus libros, ni dudarlo, hay que leerlo porque es provocador y divertido.

Sin duda, un espíritu imprescindible en el México de hoy.

(Iztapalapa, 22 de noviembre de 2010)
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lunes, 15 de noviembre de 2010

Eufrosina y su revolución de los alcatraces

Foto: Inter Press Service
Pasaron 500 años desde que Quiegolani fue gobernado por Mazorca Blanca, una joven indígena que construyó la primera casa de paja, que unió al pueblo entonces disperso. Ahora, es un alcatraz, blanco por supuesto, el que vuelve para gobernar no sólo esa comunidad de mil 506 habitantes, sino el estado entero desde la mesa directiva de la Cámara de Diputados de Oaxaca.

Es una joven de 27 año de edad, cuyos apellidos Cruz Mendoza son menos conocidos que su nombre de pila: Eufrosina, un nombre sonoro, igual que el su pueblo, que remite a un cuerpo celeste.

Su historia se difundió en México y el mundo entero por simbolizar la injusticia que una mujer puede enfrentar, por representar el doble pecado que significa ser mujer e indígena en Oaxaca en pleno siglo XXI.

Era la primera mujer en pretender gobernar a su pueblo, ahora es la primera mujer que preside la Cámara de Diputados de Oaxaca en un siglo. La diferencia fue abismal con lo ocurrido hace tres años, cuando se inscribió para luchar por la alcaldía de Quiego, como le dicen los lugareños a Santa María Quiegolani, un pueblo zapoteco de la sierra sur del estado, sin carreteras y ubicado a 12 horas de la capital.

Esa vez le negaron el derecho a participar por ser mujer y profesionista, sólo que ella y sus compañeros no se frenaron. Buscaron denunciar su caso ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y ante los medios de comunicación, buscaron soñar con los ojos abiertos.

"A veces sueño que detrás de los cerros que forman una corona de espinas en torno a Quiegolani, se enciende un gran faro de esperanza que ilumina cada rincón de mi tierra y que hace florecer millones de alcatraces blancos, como sonrisas de niños corriendo alrededor de los sabinos... pero por más que intento no lo veo, se pierde o se esconde. Muchas veces he estado a punto de alcanzarlo, pero se escapa, se desvanece".    

Así describe Eufrosina su deseo de florecer en su pueblo, en su estado y que a fuerza de insistir, la llevó ya mucho más allá de lo que imaginaba.

A los 11 años su futuro era el de las indígenas zapotecas de su pueblo: cocinar y criar niños, levantarse de madrugada para acarrear leña, preparar el nixtamal, las tortillas y así todos los días de su vida, como rueda de molino. Ella se rebeló. Se marchó del pueblo, aprendió a hablar español, estudió y logró terminar la universidad antes de volver a  Santa María Quiegolani a tratar de cambiar la vida de otras mujeres.

Lo hizo, su historia, ejemplar en muchos sentidos, le sirvió para crear una asociación civil que busca mejorar las condiciones de vida de las mujeres e impulsar su participación en la vida pública. Se llama Quiego, por su pueblo, y desde ahí imparten talleres de derechos humanos, derechos de la mujer, derechos reproductivos, capacitación, proyectos productivos y en suma, para empoderar a las mujeres.

En su haber puede contar  también la reforma a las leyes de Oaxaca que garantizan el derecho de las mujeres a votar y ser votadas y castiga la inobservancia del mismo.

En las elecciones de julio participó como candidata del PAN a diputada local por su distrito en Oaxaca y ganó. El fin de semana tomó protesta como presidenta del Congreso local por mayoría abrumadora. Su camino ha sido difícil, pero en realidad apenas empieza, o eso queremos.

Para terminar, nada mejor que sus propias palabras, las que pronunció en zapoteco, al tomar posesión de su cargo: "Va por Oaxaca, va por las comunidades, va por los que amamos".

Hasta la próxima.
Radiografías para el lunes 15 de noviembre de 2010
por Héctor Zamarrón

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lunes, 25 de octubre de 2010

Alí Chumacero: obra corta, vida larga


Autor de obra breve y vida larga, así fue el nayarita Alí Chumacero Lora, quien dejó de publicar, que no de escribir, desde hace 60 años pero cuyo trabajo y fama trascendió medio siglo para llegar a esta segunda década.
Foto: Gabriela Bautista
Nacido en el municipio de Acaponeta, Nayarit, en 1918, Alì Chumacero llegó a la ciudad de México muy joven, después de estudiar la preparatoria en Guadalajara, y se quedó desde entonces en la capital que lo vio crecer y cultivar su vocación de editor y escritor a la luz del Fondo de Cultura Económica, institución a la que estuvo ligado prácticamente hasta su muerte.
Poeta, sobre todo, Alí Chumacero se instaló en el Centro Histórico y se inscribió en la Facultad de Filosofía y Letras antes de fundar, junto con Leopoldo Zea y José Luis Martínez El hijo pródigo. Después trabajó en revistas como Tierra Nueva, México en la Cultura y Letras de México, al tiempo que preparaba el primero de sus libros, Páramo de sueños, publicado en1944 cuando tenía 28 años.
Tres años más tarde vino Imágenes desterradas y en 1956  publicó Palabras en reposo, su ultimo y mejor libro, que inicia con esa bella estrofa: “Yo pecador, a orillas de tus ojos/ miro nacer la tempestad”. Después de ese texto, todo lo que escribía o lo quemaba o lo guardaba, en sus propias palabras.
La brevedad de su obra lo coloca junto a Juan Rulfo, cuya novela Pedro Páramo, fue corregida precisamente por Chumacero. Coincidentemente, ambos habían nacido el mismo año y para la historia los unió también la crítica ácida que entonces el poeta le dedicó a ese libro y que provocó reclamos del mismo Rulfo.
Hombre de buen humor y mejor decir, presumía de la facilidad con que cualquiera podría decir que había leído su obra completa. Con ese mismo tono, aseguraba en su vejez que aún era un bebé: “Es verdad que voy a cumplir 90 años, pero voy a vivir 500”, decía.
Sin embargo, la vida le alcanzó sólo hasta los 92 a los que llegó afectado por la diabetes, con una pierna amputada y problemas de visión, lo que lo confinó en los últimos años a su biblioteca, pero todavía al comenzar este siglo acudía religiosamente a trabajar a su oficina en las faldas del Ajusco, como editor y corrector en el Fondo de Cultura Económica, sólo unas horas al día, cierto, pero suficiente para mantener vivo el mito del corrector que durante sesenta años se dedicó a pulir, con constancia de joyero, las miles de obras que pasaron por sus manos.
Recibió homenajes y premios múltiples en estos últimos años, pero sin duda, y apelando al lugar común, el mejor homenaje se lo haremos nosotros, asomándonos a esas obras que por cierto, todas se pueden conseguir en el  Fondo de Cultura Económica.
Descanse en paz un gigante literario mexicano. Hasta la próxima.


RADIOgrafías para el lunes 25 de octubre de 2010